Rubéola

¿Qué es la rubéola?

La rubéola es una infección viral contagiosa que generalmente produce síntomas leves, como dolor en las articulaciones y erupción.

¿Cómo se contagia?

La rubéola se contagia principalmente al respirar microgotas del ambiente que contienen el virus y que han sido expulsadas por una persona infectada a través de la tos. El contacto estrecho con una persona infectada también puede contagiar la infección.

Una persona puede contagiar desde la primera semana antes de la aparición de la erupción hasta una semana después de su desaparición. Un bebé infectado antes del nacimiento puede contagiar durante muchos meses después de nacer.

La rubéola es mucho menos contagiosa que el sarampión y muchos niños nunca llegan a contagiarse. Las epidemias ocurren en intervalos irregulares durante la primavera. Las mayores epidemias ocurren cada 6 a 9 años. El padecer la enfermedad inmuniza a la persona de por vida.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas comienzan entre los 14 y los 21 días después de la infección. En los niños, la enfermedad empieza con un período de uno a cinco días de ligero malestar, con inflamación de ganglios del cuello y de la nuca y, en algunas ocasiones, dolor en las articulaciones.

La garganta no se inflama pero se pone roja al inicio de la enfermedad. En los adolescentes y adultos, estos síntomas precoces pueden ser muy leves o incluso no producirse en absoluto. También aparece una erupción leve que dura aproximadamente tres días: empieza en la cara y el cuello y rápidamente se extiende hacia el tronco, los brazos y las piernas. A medida que aparece, la piel enrojece, particularmente en la cara. Aparecen manchas rosadas en el paladar, que después se funden hasta conformar una placa rojiza que se extiende hacia la parte posterior de la boca.El diagnóstico se basa en estos síntomas típicos. Sin embargo, muchos casos de rubéola se diagnostican erróneamente o son leves y pasan inadvertidos.

¿Puede tener complicaciones?

La mayoría de los niños afectados de rubéola se recuperan completamente.

Los hombres adolescentes o adultos sufren un dolor transitorio en los testículos.Hasta un tercio de las mujeres padecen artritis o dolor articular cuando presentan rubéola. En casos raros, se produce una infección en el oído medio (otitis media). La infección cerebral (encefalitis) es una complicación rara y a veces mortal.

El peligro de la rubéola durante el embarazo

Una mujer infectada durante las primeras 16 semanas de embarazo puede abortar, dar a luz a un bebé muerto o tener un bebé con defectos congénitos.

Aproximadamente del 10 al 15 por ciento de las mujeres adultas jóvenes no han padecido rubéola, por lo que pueden correr el riesgo de tener hijos con graves defectos congénitos si se infectan al comienzo del embarazo.

Para saber si la mujer ha tenido rubéola y, por lo tanto, si se encuentra protegida frente al contagio, pueden medirse los valores en sangre de los anticuerpos contra el virus.

Grupos de riesgo

La rubéola puede ser más seria en los adultos que en los niños. Algunos adultos pueden tener un riesgo más elevado que otros. Entre ellos, se incluyen:

 

Estudiantes
Inmigrantes
Personas que viajan a diferentes países
Refugiados
Profesionales de la salud
Niñeras y maestras de jardín de niños
Personal militar

Prevención y Tratamiento

Exiten vacunas eficaces, seguras y bien toleradas que protegen contra la rubéola. Su médico es quién mejor le puede orientar sobre la conveniencia y uso apropiado de estas vacunas.

Los síntomas de la rubéola casi nunca son tan graves como para requerir tratamiento. Una infección bacteriana secundaria en el oído medio puede ser tratada con antibióticos, pero ningún tratamiento puede curar la encefalitis.

 

Bibliografia: http://www.msdchile.cl/msdcl/patients/vacunas/rubeola.html

 

 

¿ Qué es la Rubeóla?

¿Qué es?

La rubéola (sarampión de 3 días) es una infección vírica contagiosa que produce síntomas leves, como dolor en las articulaciones y erupciones. La rubéola es menos contagiosa que el sarampión y muchos niños nunca llegan a contagiarse. No obstante, la rubéola es grave, sobre todo para las mujeres embarazadas. Una mujer infectada durante las primeras 16 semanas (particularmente las primeras 8 o 10 semanas) de embarazo puede abortar, dar a luz un bebé muerto o tener un bebé con defectos congénitos. Aproximadamente del 10 al 15 por ciento de las mujeres adultas jóvenes nunca han tenido la rubéola, por lo que pueden correr el riesgo de tener hijos con graves defectos congénitos si se infectan al comienzo del embarazo.

Las epidemias ocurren en intervalos irregulares durante la primavera. Las mayores epidemias ocurren cada 6 o 9 años. En los países desarrollados actualmente el número de casos es menor que nunca. Un único ataque de rubéola inmuniza a la persona de por vida.

Causas

Se transmite entre personas a través de estornudos, tos o el contacto con superficies contaminadas (pañuelos, vasos, o manos). La posibilidad de que una persona no vacunada adquiera la enfermedad si convive con alguien que la tiene es del 90 por ciento. Cuando el virus se introduce en el organismo, pasa a la sangre atacando a los glóbulos blancos, que a su vez transmiten la infección a las vías respiratorias, la piel y otros órganos. Una vez que se padece la enfermedad, el paciente adquiere inmunidad permanente, por lo que no vuelve a ser atacado por el virus. Un bebé infectado antes del nacimiento puede ser contagioso durante muchos meses después de nacer.

El periodo de incubación de la enfermedad (tiempo que transcurre desde que se entra en contacto con una persona enferma hasta que comienzan a desarrollarse los síntomas) suele oscilar entre dos y tres semanas. A su vez, una persona infectada por el virus de la rubéola puede transmitir la enfermedad a otras personas dos días antes de que los síntomas se muestren, no desapareciendo el riesgo de contagio hasta una semana después de la aparición de los signos de la enfermedad.

Síntomas de Rubéola

Los síntomas comienzan entre los 14 y los 21 días después de la infección. La rubéola se caracteriza por la aparición de pequeñas erupciones en la piel de un color rosáceo que se inician en la cabeza y progresan hacia los pies, haciéndose más intensa en el tronco, que no provocan picores ni molestias y suelen desaparecer en pocos días. Las erupciones suelen mostrarse uno o dos días después del contagio. Junto a las manchas rojizas, los síntomas de la rubéola son bastante similares a los de un síndrome gripal, con malestar general, fiebre poco intensa, enrojecimiento de los ojos, dolor de garganta (faringitis) e inflamación dolorosa de ganglios alrededor de la nuca y en la región posterior de las orejas.

Mientras que en los niños la rubéola suele revestir escasa gravedad, acompañándose algunas veces de otitis (infecciones de oídos), es más frecuente la complicación de la enfermedad entre los adultos que la padecen, que pueden sufrir otras patologías más graves provocadas por bacterias, como neumonía o encefalitis (en uno de cada 1000 casos). Esta última consiste en una infección que afecta al cerebro y conlleva un riesgo inmediato de coma, retraso mental a largo plazo, epilepsia e incluso muerte del paciente.

Prevención

La vacuna triple vírica, que protege frente a la rubéola, el sarampión y las paperas, se muestra eficaz en casi la totalidad de las personas a las que se le administra. Es una vacuna combinada que se recomienda en la niñez. Es aconsejable administrar la primera dosis cuando el niño cumple 15 meses, aunque en algunos casos no proporciona la inmunidad adecuada, por lo que se suele facilitar una segunda dosis antes de la escolarización (entre los cuatro y los seis años) o antes de la adolescencia (entre los once y los trece años). En cualquier caso, también se recomienda la vacunación en personas adultas que no recibieron la inmunización durante la infancia.

Diagnósticos

El diagnóstico se basa en los síntomas típicos. Sin embargo, muchos casos de rubéola se diagnostican erróneamente o son leves y pasan inadvertidos. Es difícil su diagnosticación ya que las erupciones en la piel suelen ser poco intensas y de escasa duración. No obstante, se puede conocer mediante un análisis de sangre si la persona ya ha padecido la enfermedad y por tanto es inmune.

Tratamientos

No existe un tratamiento específico para la rubéola. La actuación de los especialistas durante la enfermedad suele centrarse en el control de los síntomas y va dirigida a mitigar la fiebre y el malestar general, como si se tratara de un proceso gripal. Se recomienda reposo y el aislamiento del paciente para evitar nuevos contagios. Hay que acudir al pediatra si el niño con rubéola respira con dificultad o la tos dura más de cuatro o cinco días. Se administran antibióticos en caso de infecciones bacterianas (otitis o neumonía).

Otros datos

Los problemas más graves asociados a la rubéola suelen presentarse en mujeres embarazadas que contraen la enfermedad durante la gestación o en los meses anteriores al embarazo. En estos casos existe un alto riesgo de que el feto se contagie y desarrolle el Síndrome Congénito de la Rubéola, que puede provocar la aparición de defectos congénitos en el niño, tales como pérdida de visión y ceguera, pérdida de audición, patologías cardíacas, retraso y parálisis cerebral o dificultades a la hora de empezar a caminar.

Los bebés con este síndrome pueden presentan bajo peso al nacer, diarrea, neumonía y meningitis. Las primeras 8 semanas de gestación son las más susceptibles para el feto, con mayor probabilidad de defectos congénitos, ya que es una época muy importante del crecimiento fetal, con numerosos órganos y sistemas en pleno desarrollo, que pueden verse dañados por el virus.

Los especialistas recomiendan que las mujeres en edad fértil estén inmunizadas contra la enfermedad para evitar el Síndrome Congénito de la Rubéola, o someterse a un análisis antes del embarazo con el fin de detectar la presencia de anticuerpos (defensas) contra la rubéola. La vacuna no se debe administrar durante el embarazo ni en los tres meses anteriores a la concepción y las mujeres embarazadas deben mantenerse alejadas de personas con rubéola.

http://www.dmedicina.com/enfermedades/infecciosas/rubeola-1